, ,

Nariño y sus Pueblos Olvidados

barbacoas-narino-medioambiente1Como reflejo del afán de la cultura occidental de uniformizar todas las demás culturas, observamos que las entidades provenientes de centros urbanos, se creen en el derecho de decidir por los habitantes de las poblaciones rurales sin tener en cuenta la situación social, cultural y económica presente en el lugar, estas entidades usualmente subvaloran la fuerza de las organizaciones comunitarias rurales alegando que son personas ignorantes que no pueden administrar sus recursos por sí mismas. Claramente esto se refleja en el municipio de barbacoas Nariño” tierra del oro” fauna, flora y ríos, donde no se aprovecha la riqueza natural.

Desde tiempos remotos esta comunidad ha venido enfrentando una serie de conflictos ambientales tales como la falta de acueducto, el cual se ha convertido en el segundo problema más grande del pueblo después de la construcción de la carretera, es tanto así que el transporte de agua llamado por los habitantes “venta de agua” durante las épocas de sequía se convierte en la actividad monetaria más rentable para algunos. Así como el acueducto, también el relleno sanitario, el alcantarillado y lo más importante la salud pública, son factores que aquejan a la población barbacuana. Sin dejar atrás el descuido extremo en el que hoy se encuentran las veredas. Pero aun así sus habitantes sueñan que algun día no muy lejano, se pueda contar con todos los servicios básicos, tener agua potable permanente. Donde no toque esperar tres o cuatro días que esta llegue para almacenarla, un buen servicio de salud con especialistas donde no toque salir corriendo a otros lugares con el riesgo de morir en el camino, un río limpio donde se pueda bañar sin el riesgo de que la basura se nos meta en la boca, una carretera pavimentada donde los carros no se entierren y toque caminar kilómetros, parques y centros de recreación donde los niños puedan divertirse, colegios bien adecuados y sobre todo fuentes de empleo donde se aprovechen los recursos recursos naturales.

Pero esto no se aleja de la realidad que viven muchos municipios de la costa pacífica nariñense ya que estas poblaciones humildemente depositan su confianza en los gobernantes “hijos del pueblo” y estos sin pensar en la colectividad, despilfarran los dineros de dichas obras, en sus vanidades innecesarias olvidando lo primordial que es el progreso de la comunidad en general.

“La mejor arma en las manos del opresor, es la mente del oprimido” – Steve Biko


por Yenifer Juliana Cabezas
Egresada universidad del valle

, , ,

Embajadores Junior de África visitan Colombia

africa-ghana-colombiaLa visita de los Embajadores Junior que se realiza bajo la coordinación de la Agencia Presidencial de Cooperación Internacional de Colombia, APC-Colombia, con el apoyo técnico del Ministerio de Cultura y la Alcaldía de Cartagena, tiene por objetivo promover un espacio de intercambio entre jóvenes de 14 a 17 años de zonas rurales de Ghana y otros países con diferentes experiencias y contextos, que cuentan, como Colombia, con la presencia de población afrodescendiente. Este año también visitaron Estados Unidos y esperan visitar Brasil en el 2015.

Con este proyecto se busca aumentar la conciencia sobre la pobreza y los problemas de los niños y jóvenes en Ghana y Colombia, empoderarlos como agentes de cambio y fomentar los programas de intercambio cultural entre ambos países, dándoles una voz y una plataforma para comunicar sus desafíos y necesidades.

A través de estas experiencias culturales, se espera fomentar la educación en las comunidades locales, animar su confianza y avanzar en el desarrollo de sus sociedades.

La delegación, compuesta por 3 niñas y 3 niños de diferentes regiones de Ghana, estarán en Bogotá y Cartagena hasta el 11 de octubre, donde realizarán visitas a la Boquilla, con el Ministerio de Cultura, y a la Isla de Tierra Bomba, con la Fundación World Coach, además de los recorridos culturales e históricos que ofrecerá la Alcaldía de la Ciudad de heroica.

Para el Gobierno de Colombia esta visita representa un acercamiento importante con la Unión Africana, que es el máximo organismo de aquel continente, conformado por 54 países y dedicado a incrementar la integración económica y política entre sus estados miembros.

APC Colombia, en el marco de la Estrategia África, espera que con esta actividad se fortalezca la Diáspora Africana, en la cual los ghaneses podrán interactuar con los jóvenes colombianos en Cartagena, para conocer el legado cultural del país y las raíces africanas. Esta iniciativa será el punto de partida para seguir trabajando conjuntamente por el bien y el futuro de los niños y jóvenes de ambas naciones.

Según datos del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) la población afrodescendiente en Colombia, que incluye la mulata, raizal y palenquera, corresponde al 10,52% del total del país. De hecho, esta actividad se desarrolla en Cartagena, después de Cali, por ser la segunda ciudad con mayor población afrodescendiente.

Esta iniciativa de la Unión Africana y la Fundación Internacional Organización Plan, es de suma importancia para los propósitos de la Unión Africana (UA) por fortalecer la integración política y socio-económica del continente, la promoción de la paz, la seguridad y la estabilidad africana, y el fomento de la cooperación internacional.

La Unión Africana es una organización internacional de carácter supranacional que tiene como objetivos fundamentales: la aceleración de la integración política y socio-económica del continente, la promoción y defensa de las posiciones comunes africanas en asuntos de interés para sus pobladores, la promoción de la paz, la seguridad y la estabilidad, el fomento de la cooperación internacional y la protección y promoción de los Derechos Humanos, entre otros.

En la actualidad, son miembros de la UA todos los países del continente, con excepción de Marruecos, constituyéndose así en la principal organización internacional de África y en la vocera institucional oficial de la agenda internacional africana.

La Diáspora Africana se refiere al éxodo de personas de origen negro y africano y de sus descendientes hacia diferentes lugares del mundo, al principio hacia Oriente Próximo, luego a Europa y desde entonces, mayormente, hacia América.

En el caso de Colombia, la diáspora hace referencia a la herencia cultural, social, comunitaria y ancestral que tiene origen en la importante población afro de Colombia; dicha herencia africana es patrimonio nacional y se expresa en una relevante participación demográfica así como en sus manifestaciones políticas, sociales y culturales.

Fuente: Ministerio de Cultura (Colombia)

,

La población afrocolombiana quiere una representación digna en el Congreso

Colombia vive un momento de tensión política por las dos curules de las negritudes. Unos defienden la legitimidad de las pasadas votaciones, y otros una representación ipso facto de origen. Entrevistamos a Luis Ernesto Olave Valencia.

Por Marie Jasbleydy Prieto

congreso-colombia-Luis Ernesto Olave ValenciaNacer afro en Colombia siempre ha supuesto pertenecer a una comunidad excluida directa o indirectamente por la sociedad “blanca”. Si bien, mejor denominarla “mestiza”, al fin y al cabo los primeros colombianos eran indígenas, que con el descubrimiento de América se mezclaron con los blancos españoles y los esclavos africanos. Sin embargo, parece ser que en Colombia se recuerda el intercambio genético con España, olvidando que el color “negro” también forma parte de su identidad. Sino preguntémosle a Luis Ernesto Olave Valencia -coordinador de pueblos Afrodescendientes de la Red Latinoamericana y del Caribe para la Democracia, promotor de la Ley 1482 que en Colombia penaliza el racismo y la discriminación racial, ex asesor del Consejo de Bogotá y del Senado de la República. Consultor internacional en implementación de políticas contra el racismo y la discriminación racial. Premio “Luis Antonio Robles” como uno de los líderes políticos afrodescendientes más destacados de Colombia. En la actualidad es el director de Asuntos Afrocolombianos del Movimiento Político MIRA-, quien nos cuenta el panorama política contemporáneo en materia de curules (escaños) de la comunidad afro en el país.

– Los afrodescendientes han vivido una situación de discriminación desde siempre. ¿Qué lo motivo a trabajar activamente por los derechos de este colectivo?

– Cuando era niño sufrí discriminación en el colegio por mi color de piel. Mi abuela era docente en Bogotá, donde la comunidad afro era mínima en esos años. Ella me inculcó el valor de ser afrocolombiano, y ahí empecé a sentir ese arraigo por nuestra comunidad. Ver las desigualdades también marca, aunque el punto de inflexión lo tuve cuando mi hija mayor fue discriminada en el colegio igual que yo 30 años atrás. En ese momento entendí que era necesario generar cambios de impacto, así lideramos una ley que hoy penaliza la discriminación en Colombia: Ley Antidiscriminación 1482 del 30 de noviembre del 2011.

– ¿Existe un antes y un después desde la implementación de la Ley Antidiscriminación 1482?

– Hay una diferencia clara porque existe una sanción social. El hecho de que haya un debate público frente a la discriminación y el racismo, hace que el colectivo tenga visibilización y fortaleza. Eso se consiguió por la ley, pero las deficiencias coexisten ya que los entes administrativos de justicia no saben cómo penalizar la ley, y las denuncias están estacadas en la Fiscalía.

– ¿Cree que el hecho de que el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, sea de origen afrodescendiente impulsó la transformación de la política en Colombia?

– Nosotros celebramos que el país más influyente del mundo tenga un presidente afrodescendiente. Eso nos abrió las puertas y puso a nuestra comunidad en un escenario protagónico, obligándonos a trabajar arduamente para dejar en alto al colectivo. En Colombia logramos con el Departamento de Estado americano y la Cancillería colombiana, un plan de igualdad racial y de oportunidades para el pueblo afro e indígena. Realizamos dos reuniones para definir objetivos: principalmente promover experiencias y fortalecer el desarrollo económico y educativo. El problema radica en que se ve más interés por parte del gobierno estadounidense que del colombiano, por eso no se ha podido desarrollar a cabalidad como nos gustaría. También me gustaría decir que vemos diferencias claras con respecto al primer mandato del presidente Obama, en ese momento se nombra por primera vez en la historia de Colombia a una ministra afro, Paula Marcela Moreno; un viceministro; y policías en cargos oficiales. Esta era la forma de mostrar la participación del colectivo frente al gobierno de Estados Unidos porque se estaba discutiendo el Tratado de Libre Comercio. Así, la presencia de Obama durante la visita oficial en la ciudad de Cartagena generó un grado mayor de sensibilidad hacia nuestra población, fortaleciéndonos en el país. Pero, eso no significa una garantía total porque cada gobierno es autónomo.

– Diego Luis Córdoba fue el líder afrodescendiente más importante del siglo XX en Colombia. ¿Cree que se está perdiendo su legado político y social en la época contemporánea?

– Como profesional veo que Colombia está retrocediendo democráticamente. En 1940 a un afro se le exigía superarse 30 veces más para estar al nivel de otras comunidades. Por ejemplo, cuando Diego entró al Congreso le decían “esto se oscureció”, y él se limitaba a responder: “pero brillo la inteligencia”. En cambio ahora han puesto barreras que impiden el acceso al desarrollo, educación, y mejoras en la calidad de vida. Lo que está pasando hoy es consecuencia de la corrupción porque el interés es comprar votos, anteponiendo los intereses personales sobre los derechos de la comunidad afrodescendiente. Sin lugar a duda esto es un retroceso democrático, nada que ver con el liderazgo que mostró Córdoba en su época, que es lo que estamos buscando al defender nuestrascurules en el Congreso de la República.

– En este preciso instante Colombia tiene un debate en el Congreso sobre las curules (escaños) de las negritudes. ¿Por qué estas curules están ocupadas por personas que no pertenecen al gremio afro?

– En Colombia el 25% de la población es afrodescendiente y solo existen dos curules en la Cámara. Como parte del pueblo afro me siento indignado y no me siento representado. Siento usurpados y violentado mis derechos. Veo que esas personas se aprovechan de nuestras debilidades políticas y económicas para acceder a estos espacios. No siento que sea justo esto que está pasando. Como dijo el presidente de nuestro partido, Carlos Alberto Baena “las curules deberían ser para las organizaciones de base, para la gente que está en los consejos comunitarios que acrediten trabajo y experiencia en el gremio, […] es hora de ampliar el número de curules para la circunscripción de afrodescendientes en el Congreso, Asamblea y Consejo”.

– ¿Qué propone para solucionar el tema de las curules en el Congreso de la República?

– Un fortalecimiento étnico y de región, es decir, conocer nuestra historia. La propuesta se basa en que las personas que pretendan acceder a esas curules sean aquellas con conocimiento, que acrediten un trabajo reconocido por la comunidad. Además que sean personas físicas que hayan mostrado resultados a nivel nacional en beneficio del pueblo afro, y así puedan postularse a este tipo de cargos con el fin de visibilizar lo que se ha perdido en la cultura.

– ¿Qué mensaje le daría al mundo que desconoce el trabajo de los afrocolombianos por tener voz y voto?

– Los afrodescendientes históricamente hemos sido unos luchadores, nuestras comunidades han sido vulneradas en sus derechos. Y hoy trabajamos en la reivindicación de esos derechos. Queremos una mejor calidad de vida, queremos que los afrodescendientes y los territorios dejen de aparecer en las fotografías de miseria. Queremos que se muestren que tenemos la capacidad para poder desarrollarnos y aportar al resto del mundo.

Fuente: Mundiario

, ,

Ministerio de TIC – Política Pública para las comunidades y Poblaciones Negras de Colombia

[Fotos] En cumplimiento del Plan Nacional de Desarrollo, (Prosperidad Para Todos 2010- 2014), el Ministerio de Tecnología de la Información y las Comunicaciones de Colombia, realizó 5 mesas de trabajo, en diferentes regiones del país, con el fin de socializar los Lineamientos para la construcción de la Política Pública para las comunidades y Poblaciones Negras, Afrodescendientes, Raizales y Palenqueras de Colombia.

,

El Etnocidio que se está Cometiendo en Buenaventura

buenaventura-etnocidio

La ciudad vive la peor persecución del hemisferio contra la comunidad negra. Y sin embargo la ciudadanía permanece indiferente y el gobierno solo piensa en sus proyectos de comercio exterior. Retrato de un drama insospechado.


, ,

Los Afrodescendientes: Incluidos en el Deporte pero Excluidos de la Política

A pesar de las buenas intenciones de los gobiernos, y de su abrumadora presencia en el deporte, los afrodescendientes siguen siendo los más grandes excluidos de la política de Colombia y de toda América Latina.

Por: Pastor Murillo – Experto independiente, miembro del Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial (CERD)

pastor_elias_seleccion_gobierno_santos_brasil

Excluidos en toda América

El 15 de junio, cuando la Selección ecuatoriana de fútbol hizo su aparición en la cancha para enfrentar a Suiza en el Mundial Brasil 2014, un amigo me escribió desde Europa para expresarme su sorpresa: “no sabía que en el Ecuador había tanta gente negra”, me dijo tras observar que diez de los once ecuatorianos eran afrodescendientes.

Para él, las selecciones de fútbol, con sus matices, son una ventana de expresión de la composición étnica de cada país.

Si bien es cierto que la gente negra tradicionalmente se ha destacado en el fútbol, no es menos cierto que la invisibilidad de los afrodescendientes en otras esferas de la vida nacional obedece al racismo y la discriminación racial estructural que los afecta, y que en el caso de América Latina, donde se estima hay 200 millones de personas afrodescendientes, ha estado oculta bajo el mito de la “democracia racial”.

De los 102 Senadores que se posesionarán el próximo 20 de julio tan solo uno es afrodescendiente.
En efecto, en Ecuador, donde la población afrodescendiente es alrededor del 10 por ciento del total nacional, no hay un solo negro en el gabinete ministerial. Más dramática es la situación en Brasil, donde son el 51 por ciento de los habitantes y apenas cuentan con uno de 34 ministerios: la secretaría de Igualdad Racial, uno de 81 senadores y un magistrado de los 9 que integran la Corte Suprema de Justicia.

En el presente año, y por primera vez en la historia de Brasil, un afrodescendiente es el vocero del Partido de Gobierno en el Congreso (PT – Cámara Baja).Otra selección de fútbol que cuenta con una participación mayoritariamente afrodescendiente es la de Honduras. Sin embargo, el nuevo gobierno, además de dejar por fuera del gabinete a los afrodescendientes, eliminó la Secretaría de Pueblos Indígenas y Afrohondureños.

Costa Rica tampoco escapa a la invisibilidad de los afrodescendientes, lo que contrasta con la foto de “la selección de Pinto” y a pesar de que Epsy Cambell, destacada líder de la causa afro en América y asambleísta nacional, es una de las principales figuras del Partido Acción Ciudadana que lidera el presidente Luis Guillermo Solís.

seleccion-ecuador
La selección ecuatoriana de fútbol.
Imagen: El Tiempo

La situación en Colombia

En Colombia, donde la población afrodescendiente supera los 10 millones de habitantes, de los 23 integrantes de la Selección Nacional de Fútbol, la mayoría son afrodescendientes. Sin embargo, la invisibilidad en las altas esferas del Estado ha sido una constante histórica.

De los 75 magistrados de las cuatro Altas Cortes ninguno es afrocolombiano. El más reciente integrante negro de una Corte en el país fue el profesor Jaco Pérez Escobar, quien hizo parte de la Corte Suprema de Justicia antes de la Constitución de 1991, de la que, a la postre, sería su notario, en calidad de secretario general de la Asamblea Nacional Constituyente.

De los 102 Senadores que se posesionarán el próximo 20 de julio tan solo uno es afrodescendiente.

Los afrodescendientes, el deporte y la política

En América Latina, como en cualquier parte del mundo, los vínculos entre la política y el deporte son una realidad, y las figuras deportivas afrodescendientes no han estado al margen, aunque no como una expresión política étnica.

En Bolivia, por ejemplo, los líderes políticos históricos han sido los futbolistas que han sobresalido en la Selección de futbol. Recientemente, los afrobolivianos han llenado de contenido político la cultura, de allí que hoy la figura mas visible sea el folclorista Jorge Medina, quien ocupa una curul por circunscripción especial étnica en la Asamblea Nacional.

En el Perú, la representación política afrodescendiente descansa en tres congresistas, exintegrantes de la selección peruana femenina de voleibol, subcampeona en los Juegos Olímpicos de 1988. En el Ecuador, de los ocho congresistas afro, tres son glorias de la Selección ecuatoriana de futbol y le sumarían un importante caudal electoral.

En América Latina, como en cualquier parte del mundo, los vínculos entre la política y el deporte son una realidad, y las figuras deportivas afrodescendientes no han estado al margen, aunque no como una expresión política étnica.​
Colombia tampoco se ha quedado atrás, a la hora de “sacarle partido” a las figuras deportivas afrodescendientes. Francisco Maturana fue capitalizado por el M 19 para jalonar votantes para su lista a la Asamblea Nacional Constituyente que formuló la Constitución de 1991, aunque nunca ejerció como constituyente.

Maturana era el Pekerman del momento tras haber llevado a Colombia por segunda vez a un campeonato mundial de fútbol, luego de una larga ausencia. María Isabel Urrutia, primera medallista olímpica de Colombia, y el emblemático futbolista colombiano Willington Ortiz también son referentes de la simbiosis entre política y deporte.

El Ministro de Justicia Alfonso Gómez Méndez.
Foto: Gobernación del Tolima

La “selección” de Santos II

En su discurso de proclamación, el presidente Juan Manuel Santos hizo el siguiente anuncio: Por nuestros hijos y por las nuevas generaciones de colombianos, ¡vamos a conformar una selección nacional de gobierno para seguir construyendo un país más justo e igualitario”.

Las palabras del presidente estuvieron antecedidas de un merecido elogio a la Selección colombiana de futbol, que justo el día anterior había ganado su primer partido del Mundial tras vencer a Grecia con un contundente tres a cero.

Sin duda, Santos corrió con mejor suerte que la presidenta de Brasil, Dilma Ruseff, cuya reelección se encuentra comprometida tras el fracaso de su selección.

La analogía despertó gran expectativa entre la población afrocolombiana que, gobierno, tras gobierno, espera verse reflejada en el gabinete ministerial. No obstante, hay razones para dudar.

En efecto, en el Distrito de Agua Blanca en Cali, en el marco de la campaña presidencial para las elecciones de 2010, Santos pronunció un discurso titulado “Mi compromiso con la población afrocolombiana”, donde afirmó que fortalecería su participación en el gobierno.

Para la época, del gabinete ministerial hacían parte Paula Marcela Moreno, quien oficiaba como ministra de Cultura de Álvaro Uribe, cargo al que, al igual que Andrés Palacios, viceministro de Relaciones Laborales, había llegado en el marco de una labor de influencia actores afrocolombianos liderada por Luis Gilberto Murillo Urrutia, desde Washington, ante la Bancada de Congresistas Afroamericanos.

No obstante, los afros quedaron por fuera de la “Selección Colombia de gobierno 2010”.

En septiembre de 2013, en el acto de instalación de la Tercera Cumbre Mundial de Alcaldes y Mandatarios Africanos y Afrodescendientes, Santos anunció el ingreso dos ministros afrodescendientes al gabinete.

Todas las miradas de los asistentes se posaron sobre Óscar Gamboa, director del Programa Presidencial Afrocolombiano, el cargo más visible de un negro en el gobierno Santos, pero en cuestión de segundos los rostros de expectativa y de alegría se transformaron en desconcierto y desilusión cuando el presidente anunció que se trataba de Alfonso Gómez Méndez en la cartera de Justicia y de Amilkar Acosta en la de Energía.

No era para menos. Si bien Gómez y Acosta han sido dos destacados dirigentes del Partido Liberal Colombiano que han gozado de un enorme prestigio nacional, al punto que ambos son considerados presidenciables, nadie los identifica como referentes de la población afrocolombiana.

Entre los sorprendidos estuvo el propio Gómez Méndez, quien tras la controversia le salió al paso al anuncio del presidente Santos y expresó: “Señor presidente, presento mi renuncia en la condición de afroministro que usted me confirió. De tal manera que no tengo nada qué ver con la negritud. Entonces, quedo siendo ministro de Justicia de Colombia, y punto”. Y no es que Gómez Méndez no sea afrodescendiente. De hecho, su padre, un humilde sastre de quien él se siente muy orgulloso, era un hombre negro.

Por su parte, Amilkar Acosta, al decir de algunos de sus amigos de universidad, siempre se ha autoreconocido como tal.

Si bien existe un consenso generalizado en torno a que la condición de afrodescendiente trasciende al color de la piel, cuando se trata de decisiones que inciden sobre la representatividad y la legitimidad de un grupo social tradicionalmente excluido es necesario tomar en cuenta otros factores.

En efecto, aún es materia de controversia jurídica, social y política la reciente elección de María del Socorro Bustamante Ibarra y Moisés Orozco Vicuña a la Cámara de Representantes por Circunscripción Especial de Comunidades Negras.

En el centro de la polémica está la pregunta de si Bustamante y Orozco son afrodescendientes o “afroconvenientes”. Salvo para el Consejo Nacional Electoral para todo el país la respuesta es obvia.

Fuente: http://www.razonpublica.com/

,

‘Trabajar Como un Negro’ o la Lucha Contra el Lenguaje Racista

Negro, mono, grone, groncho, negrada, cabeza, zambo… En América Latina y El Caribe viven entre 130 y 150 millones de personas afrodescendientes. Y están cansadas del estigma y del racismo. La comunidad afrouruguaya ha lanzado una campaña para borrar el racismo del lenguaje.

Por: Paco Gómez Nadal

lenguaje-racista-uruguay“Un día negro”, “lo puso negro”, “trabajé como un negro”, “eres una bestia negra”… Negro como adjetivo imperativamente negativo, negro como insulto. Negro. Negro. Nigérrimo. O negro como orgullo. Negro como categoría social y comunitaria, no racial. Negro como digna afirmación frente al colonialismo y su “concepto racial”.

Y los negros y las negras, la afrodiáspora americana, está cansada de aguantar la discriminación, la estigmatización burda. Hay muchos frentes de lucha, en Brasil, en Colombia, en Honduras o en Dominicana… y uno de ellos es el del lenguaje. Por eso, la Casa de la Cultura Afrouruguaya ha lanzado una campaña global para que la autodenominada Real Academia de la Lengua Española elimine de su compendio semántico expresiones como “trabajar como un negro”. Lo hace con el nombre Borremos el Racismo del Lenguaje y puedes firmar para colaborar en ella.

La campaña se centra en esa expresión, pero bien podría extender la lista. En las acepciones básicas del diccionario de la Real Academia tiene múltiples acepciones para la palabra ‘negro’, pero se podrían destacar algunas ‘perlas’: “adj. Clandestino, ilegal. Dinero negro”; “adj. Dicho de ciertos ritos y actividades: Que invocan la ayuda o la presencia del demonio o del poder maligno. Magia, misa negra”; “adj. Muy sucio”; “adj. Dicho de la novela o del cine: Que se desarrolla en un ambiente criminal y violento”: “adj. Infeliz, infausto y desventurado”; “f. coloq. Mala suerte. Pobre chico, tiene la negra”; “loc. adv. coloq. En negro. Sin regularizar, fuera de la ley”… Por si faltaba algo, las expresiones compuestas con el adjetivo no ponen las cosas mejor: “No somos negros: para reprender a quien trata a otros desconsiderada y ásperamente; “Estar, o ponerse negro un asunto: Tener, o tomar, mal cariz”; “Poner a alguien negro: Irritarlo mucho”; “Sacar lo que el negro del sermón: Sacar poco provecho de escuchar o leer algo que no se entiende; “Merienda de negros: Confusión y desorden en que nadie se entiende”; “Sangre negra: sangre venosa”; “Bestia negra: Persona que concita particular rechazo o animadversión por parte de alguien”. Y por último, y para regresar a la campaña: “Trabajar más que un negro, o como un negro: Trabajar mucho”.

Pero… por qué esta forma de marcar todo lo negativo con el adjetivo ‘negro’. No es casual. Los enemigos de las revisiones del lenguaje dirán que es ser demasiados puntillistas con la historia y sus herencias. Las personas que estudian los efectos de la colonialidad del saber -del poder- nos explican que este lenguaje racista es consecuencia directa de una colonización realizada por “hombre europeo / capitalista / militar / cristiano / patriarcal / blanco / heterosexual” [R. Grosfoguel] y eso marcó las jerarquías que hasta el día de hoy han primado en América Latina y El Caribe y los colectivos objetos de discriminación: negros, indígenas, mujeres, gays, lesbianas, ateos, anticapitalistas…

Los pueblos afrodescendientes, al igual que los indígenas, sufren entonces una exclusión política (marginados de los espacios donde se toman las decisiones), social (estigmatizados y segregados racialmente), y conceptual (porque su saber, su hacer y sus capacidades son negadas de forma sistemática). Y en esto el lenguaje tiene un papel clave.

Los imaginarios euroocidentales para la afrodiáspora -que repiten con gusto los medios de comunicación- se limitan a dos tópicos patéticos: el de virilidad cargada de kriptonita atribuida a los hombres afrodescendientes a los que sólo se les da valor por su capacidad atlética en las canchas deportivas o en las camas; y el del morbo cuasi pornográfico del sexo multirracial, del ‘ebony sex’., para las mujeres. Y una concesión extra: cantan bien y son buenos músicos. Ahi se acabó. Escribe la socióloga negra Betty Ruth Lozano Lerma: “La identidad de las mujeres negras ha sido fijada desde el imaginario racista dominante que las homogeniza, con atributos que son producto del prejuicio racial y que solo existen en la mente de quienes así las conciben: un cuerpo para el sexo, más cerca de la animalidad que de la razón. Un cuerpo que fue útero reproductor, fábrica de esclavos, objeto de uso y abuso para el placer de otros (…)”.

Y es que el crimen de lesa humanidad de la esclavización en la empresa colonial –aún no reconocido por sus victimarios- sólo tenía un objetivo: obtener como mano de obra gratuita, primero, y muy barata después. Una vez acabada esta gran operación global de explotación y saqueo, las poblaciones de la afrodiáspora (se calcula que al menos 15 millones de Africanos fueron ‘arrancados’ de sus territorios y esclavizados en Latinoamérica y El Caribe) ya no son de utilidad. Por tanto, se las invisibiliza y se deja que persistan los tópicos racistas. El lenguaje, una vez más, es herramienta clave de este mecanismo tan colonial hoy como en el siglo XVIII.

La socióloga francesa Colette Guillaumin nos recuerda que “la raza científicamente no existe”, pero negar la implantación del concepto racial sería reconocer que “produce muertos”. “Produce muertos y continua asegurando el armazón de los sistemas feroces de dominación. […] Es un medio de racionalizar y de organizar la violencia asesina y la dominación de los grupos sociales poderosos sobre otros grupos sociales reducidos a la impotencia”.

Uruguay, ¿país negro?

La invisibilidad impuesta por el colonialismo interno y externo hace que la mayoría de las personas no asocien a Uruguay con los afrodescendientes pero esta comunidad supone algo más de un 9% de la población de ese país, con 280.000 personas (según el censo de 2006).

En el video oficial de la campaña Borremos el Racismo del Lenguaje aparecen afrouruguayxs destacadxs y personajes solidarios con su causa. En la larga lista figuranl os músicos Ruben Rada, Gonzalo Brown, Chole o Julieta Rada, escritores y académicos como Carlos Maggi, Ana Ribeiro, Jorge Burel o Miguel Ángel Duarte, Edgardo Ortuño (Presidente de la Casa de la Cultura Afrouruguaya, cargos públicos relacionados con la afrodiáspora, como Alicia Esquivel o Beatriz Santos, actrices como Gabriela OIribarren o deportistas, como Deborah Rodríguez o Washington Abreu.

Edgardo Ortuño, señaló que Uruguay “debe asumir la presencia de pautas de discriminación racial entre nosotros para su superación”. Por eso, la campaña “propone cuestionar dos pilares fundamentales de las discriminación racial: la reproducción de un lenguaje de discriminación y la existencia de conceptos que asocian a la población negra al trabajo más duro, descalificante, poco valorado y que hacen referencia a un pasado de sometimiento que no queremos que se repita”,

La campaña de la Casa de la Cultura Afrouruguaya muestra a una comunidad negra vibrante, digna, en lucha.

Fuente: OtraAmérica