Entradas

,

La población afrocolombiana quiere una representación digna en el Congreso

Colombia vive un momento de tensión política por las dos curules de las negritudes. Unos defienden la legitimidad de las pasadas votaciones, y otros una representación ipso facto de origen. Entrevistamos a Luis Ernesto Olave Valencia.

Por Marie Jasbleydy Prieto

congreso-colombia-Luis Ernesto Olave ValenciaNacer afro en Colombia siempre ha supuesto pertenecer a una comunidad excluida directa o indirectamente por la sociedad “blanca”. Si bien, mejor denominarla “mestiza”, al fin y al cabo los primeros colombianos eran indígenas, que con el descubrimiento de América se mezclaron con los blancos españoles y los esclavos africanos. Sin embargo, parece ser que en Colombia se recuerda el intercambio genético con España, olvidando que el color “negro” también forma parte de su identidad. Sino preguntémosle a Luis Ernesto Olave Valencia -coordinador de pueblos Afrodescendientes de la Red Latinoamericana y del Caribe para la Democracia, promotor de la Ley 1482 que en Colombia penaliza el racismo y la discriminación racial, ex asesor del Consejo de Bogotá y del Senado de la República. Consultor internacional en implementación de políticas contra el racismo y la discriminación racial. Premio “Luis Antonio Robles” como uno de los líderes políticos afrodescendientes más destacados de Colombia. En la actualidad es el director de Asuntos Afrocolombianos del Movimiento Político MIRA-, quien nos cuenta el panorama política contemporáneo en materia de curules (escaños) de la comunidad afro en el país.

– Los afrodescendientes han vivido una situación de discriminación desde siempre. ¿Qué lo motivo a trabajar activamente por los derechos de este colectivo?

– Cuando era niño sufrí discriminación en el colegio por mi color de piel. Mi abuela era docente en Bogotá, donde la comunidad afro era mínima en esos años. Ella me inculcó el valor de ser afrocolombiano, y ahí empecé a sentir ese arraigo por nuestra comunidad. Ver las desigualdades también marca, aunque el punto de inflexión lo tuve cuando mi hija mayor fue discriminada en el colegio igual que yo 30 años atrás. En ese momento entendí que era necesario generar cambios de impacto, así lideramos una ley que hoy penaliza la discriminación en Colombia: Ley Antidiscriminación 1482 del 30 de noviembre del 2011.

– ¿Existe un antes y un después desde la implementación de la Ley Antidiscriminación 1482?

– Hay una diferencia clara porque existe una sanción social. El hecho de que haya un debate público frente a la discriminación y el racismo, hace que el colectivo tenga visibilización y fortaleza. Eso se consiguió por la ley, pero las deficiencias coexisten ya que los entes administrativos de justicia no saben cómo penalizar la ley, y las denuncias están estacadas en la Fiscalía.

– ¿Cree que el hecho de que el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, sea de origen afrodescendiente impulsó la transformación de la política en Colombia?

– Nosotros celebramos que el país más influyente del mundo tenga un presidente afrodescendiente. Eso nos abrió las puertas y puso a nuestra comunidad en un escenario protagónico, obligándonos a trabajar arduamente para dejar en alto al colectivo. En Colombia logramos con el Departamento de Estado americano y la Cancillería colombiana, un plan de igualdad racial y de oportunidades para el pueblo afro e indígena. Realizamos dos reuniones para definir objetivos: principalmente promover experiencias y fortalecer el desarrollo económico y educativo. El problema radica en que se ve más interés por parte del gobierno estadounidense que del colombiano, por eso no se ha podido desarrollar a cabalidad como nos gustaría. También me gustaría decir que vemos diferencias claras con respecto al primer mandato del presidente Obama, en ese momento se nombra por primera vez en la historia de Colombia a una ministra afro, Paula Marcela Moreno; un viceministro; y policías en cargos oficiales. Esta era la forma de mostrar la participación del colectivo frente al gobierno de Estados Unidos porque se estaba discutiendo el Tratado de Libre Comercio. Así, la presencia de Obama durante la visita oficial en la ciudad de Cartagena generó un grado mayor de sensibilidad hacia nuestra población, fortaleciéndonos en el país. Pero, eso no significa una garantía total porque cada gobierno es autónomo.

– Diego Luis Córdoba fue el líder afrodescendiente más importante del siglo XX en Colombia. ¿Cree que se está perdiendo su legado político y social en la época contemporánea?

– Como profesional veo que Colombia está retrocediendo democráticamente. En 1940 a un afro se le exigía superarse 30 veces más para estar al nivel de otras comunidades. Por ejemplo, cuando Diego entró al Congreso le decían “esto se oscureció”, y él se limitaba a responder: “pero brillo la inteligencia”. En cambio ahora han puesto barreras que impiden el acceso al desarrollo, educación, y mejoras en la calidad de vida. Lo que está pasando hoy es consecuencia de la corrupción porque el interés es comprar votos, anteponiendo los intereses personales sobre los derechos de la comunidad afrodescendiente. Sin lugar a duda esto es un retroceso democrático, nada que ver con el liderazgo que mostró Córdoba en su época, que es lo que estamos buscando al defender nuestrascurules en el Congreso de la República.

– En este preciso instante Colombia tiene un debate en el Congreso sobre las curules (escaños) de las negritudes. ¿Por qué estas curules están ocupadas por personas que no pertenecen al gremio afro?

– En Colombia el 25% de la población es afrodescendiente y solo existen dos curules en la Cámara. Como parte del pueblo afro me siento indignado y no me siento representado. Siento usurpados y violentado mis derechos. Veo que esas personas se aprovechan de nuestras debilidades políticas y económicas para acceder a estos espacios. No siento que sea justo esto que está pasando. Como dijo el presidente de nuestro partido, Carlos Alberto Baena “las curules deberían ser para las organizaciones de base, para la gente que está en los consejos comunitarios que acrediten trabajo y experiencia en el gremio, […] es hora de ampliar el número de curules para la circunscripción de afrodescendientes en el Congreso, Asamblea y Consejo”.

– ¿Qué propone para solucionar el tema de las curules en el Congreso de la República?

– Un fortalecimiento étnico y de región, es decir, conocer nuestra historia. La propuesta se basa en que las personas que pretendan acceder a esas curules sean aquellas con conocimiento, que acrediten un trabajo reconocido por la comunidad. Además que sean personas físicas que hayan mostrado resultados a nivel nacional en beneficio del pueblo afro, y así puedan postularse a este tipo de cargos con el fin de visibilizar lo que se ha perdido en la cultura.

– ¿Qué mensaje le daría al mundo que desconoce el trabajo de los afrocolombianos por tener voz y voto?

– Los afrodescendientes históricamente hemos sido unos luchadores, nuestras comunidades han sido vulneradas en sus derechos. Y hoy trabajamos en la reivindicación de esos derechos. Queremos una mejor calidad de vida, queremos que los afrodescendientes y los territorios dejen de aparecer en las fotografías de miseria. Queremos que se muestren que tenemos la capacidad para poder desarrollarnos y aportar al resto del mundo.

Fuente: Mundiario