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¿Por qué soy una atrasada?

Desde que cumplí 20 años siempre ha aparecido alguien en el camino que hace las siguientes preguntas: ¿Tiene marido e hijos? Siempre, hasta hoy con 28 años, me toca responder que no, porque no tengo ninguna de las dos. Se sorprenden ellos y me sorprendo yo al tiempo; ellos porque me ven como una atrasada y me lo dicen sin anestesia – ” ¿A usted qué le pasa? la está dejando el tren, cuando lo tenga él le va a decir abuela” –

upset-black-woman-white-background-1Estoy cansada de oír a tanta gente que piensa de la misma manera, como si al nacer nos metieran un chip con la información destinada a que tenemos que crecer para conseguir un marido, tener hijos. También he hablado con mujeres que me hacen pensar que algo anda mal y estamos haciendo las cosas al revés.

Cuando somos jóvenes nada nos cansa, somos capaces de madrugar, trabajar de sol a sol, hacer deporte y de paso nos queda alientos para irnos de parranda. Si una persona tiene metas y sueños que cumplir (además de las cosas básicas que necesitamos, cómo educación, alimentación, salud, vestido y vivienda), ¿por qué no usar esas energías para lograr todas esas metas, hacer realidad los sueños y asegurar lo básico?, como dicen por ahí ” la papita ” y ahora sí conseguir una pareja que ojalá también haya estado en el mismo proceso, y claro está, bienvenidos sean los herederos.

Pero la realidad no es esa. Según cifras de la Encuesta Nacional de Demografía y Salud (Ends) de Profamilia, las adolescentes entre los 15 y 19 años de edad han sido madres o se encuentran en estado de embarazo. Siendo Colombia con un 19.5% uno de los 3 países en Latinoamérica junto con Ecuador y Venezuela con más índices de embarazos a temprana edad según la ONU.

En ultimas las niñas están teniendo hijos desde los 15 años, las que no cuentan con suerte deben abandonar sus estudios para buscar un trabajo y criar sus hijos, hasta que el mismo sufrimiento las hace pensar en que debían estudiar y conseguir las tantas cosas que ya mencioné antes. Así, el siguiente paso es; las que cuentan con su familia dejan los hijos con los abuelos y las menos afortunadas deben conseguir un extraño que se los cuide, si esta persona no cumple sus expectativas trabajando en su país, el siguiente paso es viajar al extranjero, donde según las creencias, es donde seguramente si conseguirá todo lo que tiene en mente. Se van sin sus hijos y se pierden la etapa más importante de su crecimiento, dejando su formación en manos de terceros aun sabiendo todo lo que esto conlleva.

Lo importante ahora no es criticar si no crear conciencia en nuestros jóvenes para que planeen bien sus proyectos de vida, hagan las cosas por el lado derecho sin que no los traten de atrasados por pensar de manera responsable. Tener hijos es una bendición, pero tener hijos en buenas condiciones… es una doble bendición.

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Mujeres negras: ¡sí se puede!

Paula Moreno, Betty Garcés, Catherine Ibargüen, Mabel Lara y Goyo, rostros que rompen esquemas mentales heredados.

Kandya Obezo blog Por Kandya Obezo Casseres, investigadora social. Especial para Color de Colombia.

Mujeres NegrasPara nadie es un secreto que en Colombia las mujeres indígenas y afrocolombianas tenemos menos oportunidades laborales, estamos más expuestas a desempeñarnos en oficios informales y en la gran mayoría de los casos recibimos menores prestaciones salariales por el trabajo que realizamos.

Quien afirme lo contrario, muy seguramente está habitando la Colombia paralela, esa que todavía tercamente sostiene que en el país del Divino Niño, el tal racismo no existe.

A pesar de lo anterior, los nombres de prominentes mujeres afros hoy ocupan las páginas de importantes medios de comunicación a nivel nacional.

La revista Semana, por ejemplo, destaca a Paula Marcela Moreno, la primera ministra negra del país y actual directora de la Fundación Manos Visibles como una de las Mejores Líderes de Colombia 2014.

A Catherine Ibargüen, la mujer de la sonrisa de diamante, la Federación Internacional de Atletismo (IAAF) la nominó a mejor atleta del año en el mundo. En Mónaco, realizó un triple salto de 15,31 metros que la ubicó como la quinta mejor marca de la historia. Esta mujer nacida en Apartadó, es la única latina nominada del grupo.

El Tiempo, por su parte, reseña la historia de Betty Garcés, la soprano bonaverense que hoy es la invitada de la temporada de Ópera en Bogotá.

Betty, criada en las entrañas de Buenaventura, llegó a Alemania a los 25 años y allá mientras estudiaba, trabajó empacando helados y comida para servir en los aviones.

En San Basilio de Palenque, este fin de semana en el marco del Festival de Tambores y Expresiones Culturales, se le rendirá homenaje a la rezandera Concepción Hernández Navarro “Seño”, matrona y custodia de la religiosidad palenquera.

Con más de una decena de nietos, “Seño” ha sido parte activa de los procesos de fortalecimiento de la lengua palenquera, del Lumbalú y de los demás rituales fúnebres que tienen lugar en la tierra de Benkos Biohó.

No puedo dejar de mencionar a Mabel Lara. Cada vez que la veo en televisión, su profesionalismo y entereza me reconforta el alma.

Ni a Andreiza Anaya, que con su voz diáfana e impregnada de Caribe le ha dado vitalidad a la radio pública nacional.

Para mí lo que todas ellas han estado haciendo es revolucionario. Están rompiendo esquemas, están dándole la vuelta a esos imaginarios perversos heredados de la Colonia, que cuando no erotizan el cuerpo negro femenino lo reducen al más vil servilismo.

Ellas le están poniendo rostro a siglos de marginación, están mostrando (quizás, sin proponérselo) los resultados de un proceso lento pero sin interrupción que empezó con nuestras cimarronas, y que en las regiones ha sido recogido por mujeres corajudas, empeñadas en dignificar el rol de las mujeres negras.

Por supuesto, ellas son apenas la punta del iceberg, las abridoras de caminos. En un país como el nuestro, cuyos avances en los temas de inclusión, en la mayoría de los casos vienen cargados con sendos reveses, estamos obligados a celebrar y hacer eco de la contundencia del mensaje que estas mujeres están dejando.

Paulas, Catherines, Bettys, Zullys, Goyos y Concepciones pululan a lo largo y ancho de Colombia. Las veo en el rostro de María Camila, mi primita de 9 años, quien a su corta edad ha sido bailarina de ballet, es la mejor estudiante de su clase, ama escribir cuentos y sueña con ser al mismo tiempo médica, profesora de primaria y modelo.

El panorama sigue siendo adverso, pero sí se puede, y tenemos que exigirnos más. Sí se puede, y tenemos que seguir estudiando. Sí se puede y tenemos que ser constantes. Mujeres negras, sí se puede.

Fuente: El Tiempo

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Afrodescendiente y Mujer, ¿Una Muy Mala Combinación?

Por Diana Ortiz*

“Si tienes un negrito con todos los diplomas del mundo y tienes uno de tez clara sin diplomas, quien va a ser más a la empresa es el negrito con diplomas. Pero si estas dos personas están en iguales condiciones, lamentablemente se irían por el lado del blanco”. “[…] En otra empresa, también de un grupo importante económico, el gerente de admisión me dijo específicamente que no quería ninguna brownie“.

mujeres-afro-laboralEstos, desgraciadamente, son testimonios reales de uno de los encargados de recursos humanos entrevistados en Perú para un estudio reciente sobre discriminación laboral financiado por el BID. Y lo que dicen, en otras palabras, es que una persona como yo, mujer, afroperuana, con educación superior de una de universidad reconocida y a un año de terminar una maestría en una universidad en el exterior, tiene pocas probabilidades de ocupar puestos gerenciales en su propio país.

El estudio se realizó creando hojas de vida (curriculum vitaes) ficticios con contenidos sobre experiencia laboral y educación muy parecidos, siendo la única variante importante la foto de la persona (blanco, asiático, mestizo, afroperuano). Después se presentaron estas hojas de vida a personal de recursos humanos y headhunters que trabajan con distintas empresas en el país y se les entrevistó sobre el proceso de selección y las características que buscarían para ciertos tipos de empleos.

El resultado ha sido muy bien resumido por el responsable de recursos humanos citado: si eres afroperuano y compites por un puesto con una persona con las mismas características pero blanca, siempre se preferirá a la persona blanca.

¿Y cómo lo justifican?

Entre las explicaciones que dan los responsables de recursos humanos a este hecho están, por ejemplo, que los afrodescendientes y mestizos no cuentan con habilidades sociales –conocidas como competencias soft- como comunicarse a diferentes niveles, ser buenos líderes o tener capacidad para resolver problemas en grupo.

Otra razón apuntada es que no cuentan con las habilidades necesarias para relacionarse con las personas que forman el entorno empresarial. Uno de los entrevistados dijo, refiriéndose a la hoja de vida de una mujer afroperuana: “Si un vicepresidente le dice ‘estuve el fin de semana en Cancún en mi casa de la playa’ va a poner cara de ‘jamás he visto eso”.

Si además eres mujer, no serás tomada en cuenta para puestos gerenciales, porque las mujeres son vistas como personas aún menos capaces para la negociación y el liderazgo. ¿El perfil ideal que se busca? Según las respuestas de este estudio, hombres preferiblemente casados – también se evita contratar a personas abiertamente homosexuales-, lo que denota el carácter conservador del sector empresarial peruano.

Así que afrodescendiente y mujer es una de las peores combinaciones si hablamos de probabilidades de desarrollo en el mercado laboral. Y si a mí, que formo parte del pequeño 8% de afroperuanos que accede a estudios de postgrado me espera esto en mis entrevistas de trabajo, ¿qué pueden esperar los demás?

El Perú necesita un cambio. Es una frase que resuena en mi cabeza, una frase que escucho a mis amigos repetir constantemente. Felizmente, y como recoge el estudio citado, las nuevas generaciones de empresarios están cambiando, y valoran el talento por encima de la apariencia física: “El crecimiento económico que se viene dando en el país hace que no se puedan dar el lujo de desperdiciar talento. De la misma manera, los reclutadores son personas jóvenes educadas con estándares más inclusivos. No hay que olvidar que muchos de ellos son mestizos, asiáticos o morenos”.

Mi país está cambiando, y los jóvenes somos los principales actores de este cambio, no perdamos la ruta.

Diana Ortiz es Pasante en la División de Género y Diversidad del BID. Ha trabajado en organizaciones del sector privado y público, así como en organismos multilaterales. Tiene experiencia en proyectos de investigación, evaluación y monitoreo en administración pública y en trabajo comunitario con poblaciones afroperuanas. Es Bachiller en Economía por la Universidad del Pacífico (Perú) y prepara una Maestría en Administración Pública y Desarrollo Internacional en Harvard (EE.UU.).

Fuente: Banco Interamericano de Desarrollo (BID)