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Nariño y sus Pueblos Olvidados

barbacoas-narino-medioambiente1Como reflejo del afán de la cultura occidental de uniformizar todas las demás culturas, observamos que las entidades provenientes de centros urbanos, se creen en el derecho de decidir por los habitantes de las poblaciones rurales sin tener en cuenta la situación social, cultural y económica presente en el lugar, estas entidades usualmente subvaloran la fuerza de las organizaciones comunitarias rurales alegando que son personas ignorantes que no pueden administrar sus recursos por sí mismas. Claramente esto se refleja en el municipio de barbacoas Nariño” tierra del oro” fauna, flora y ríos, donde no se aprovecha la riqueza natural.

Desde tiempos remotos esta comunidad ha venido enfrentando una serie de conflictos ambientales tales como la falta de acueducto, el cual se ha convertido en el segundo problema más grande del pueblo después de la construcción de la carretera, es tanto así que el transporte de agua llamado por los habitantes “venta de agua” durante las épocas de sequía se convierte en la actividad monetaria más rentable para algunos. Así como el acueducto, también el relleno sanitario, el alcantarillado y lo más importante la salud pública, son factores que aquejan a la población barbacuana. Sin dejar atrás el descuido extremo en el que hoy se encuentran las veredas. Pero aun así sus habitantes sueñan que algun día no muy lejano, se pueda contar con todos los servicios básicos, tener agua potable permanente. Donde no toque esperar tres o cuatro días que esta llegue para almacenarla, un buen servicio de salud con especialistas donde no toque salir corriendo a otros lugares con el riesgo de morir en el camino, un río limpio donde se pueda bañar sin el riesgo de que la basura se nos meta en la boca, una carretera pavimentada donde los carros no se entierren y toque caminar kilómetros, parques y centros de recreación donde los niños puedan divertirse, colegios bien adecuados y sobre todo fuentes de empleo donde se aprovechen los recursos recursos naturales.

Pero esto no se aleja de la realidad que viven muchos municipios de la costa pacífica nariñense ya que estas poblaciones humildemente depositan su confianza en los gobernantes “hijos del pueblo” y estos sin pensar en la colectividad, despilfarran los dineros de dichas obras, en sus vanidades innecesarias olvidando lo primordial que es el progreso de la comunidad en general.

“La mejor arma en las manos del opresor, es la mente del oprimido” – Steve Biko


por Yenifer Juliana Cabezas
Egresada universidad del valle