Ante la crisis sanitaria Colombia deja ver el abandono histórico del Pacífico colombiano en términos generales.

Por: César Cabezas*

Se ignora el gran potencial de talento y riqueza que posee la región para el desarrollo y la trasformación de la realidad social de sus habitantes, esto va en contravía con la visión popular que asume la pobreza desde lo material y como un todo de forma sui generis. Aunado a la relación depredadora y excluyente de la concepción centralista del Estado colombiano dominada por una clase gobernante mediocre, sin proyecto de país e influenciada bajo la cuestión de la variable racial para negar el acceso al poder y desarrollo de las poblaciones descendientes de africanos que en un gran número e inmenso porcentaje conforman la región pacífica de Colombia.

El Pacífico tiene carencias y rezagos notables en todo tipo de infraestructura, señal inequívoca de dos males, pobreza material y corrupción. Su red hospitalaria no da cuenta de las necesidades de su población, ante temas tan sencillos, complejos o sensibles en múltiples ocasiones, sus habitantes tienen que recurrir a las grandes ciudades del interior para encontrar solución, desde un simple parto, hasta los tratamientos de salud más complejos se deben trasladar a Cali, Medellín, Pasto, Bogotá entre otros. El turismo es incipiente, siendo una zona mundial de mayor pluviosidad crea un ambiente ecológico único en el mundo denominado el Chocó biogeográfico, desaprovecha una de las grandes tendencias turísticas del mundo como lo es el ecoturismo por no tener el capital y las herramientas para desarrollar unas condiciones e infraestructura alrededor de un territorio mágico a la vista de propios y extraños, seguimos aun en el “turismo de olla” y sin poder explotar económicamente este potencial para el desarrollo regional. En materia educativa y de acceso a la educación superior no cuenta con un centro de educación superior de calidad, dependiendo de satélites educativos de una que otra universidad grande del centro andino, la Universidad Tecnológica del Chocó y la Universidad del Pacífico con grandes limitaciones sobreviviendo a constantes crisis de financiamiento y algún que otro mal manejo. En toda la región no existe el programa de medicina en ninguno de sus centros educativos.

Muchos jóvenes al graduarse de sus colegios deben sortear la posibilidad de encontrar acceso en la educación superior en las grandes ciudades del interior, esto como opción para no quedarse sin destino en la región, sucumbiendo ante el desempleo y la falta de oportunidades para cultivar sus habilidades y talentos se exponen a quedarnos siendo uno más en el territorio, emigrar a las grandes ciudades o incluso al exterior, ya sea Chile o donde la aventura los lleve. En términos más calamitosos, escoger ingresar a estructuras armadas, esto consiste en mirar el ingreso a la policía o el ejército como vía de escape para tener una estabilidad laboral, sino acabar siendo presa de o en las filas de los grupos armados ilegales. En materia de infraestructura, un clamor a gritos y una contradicción en todo sentido de la palabra; el agua, ¿cómo se explica que una de las regiones más lluviosas en todo el mundo carezca de agua potable? Contando incuso con municipios como Lloró en Chocó o López de Micay en la costa caucana que en múltiples ocasiones ocupan los primeros 5 lugares de pluviosidad a nivel mundial. Algunas ciudades llevan décadas reclamando acueducto y alcantarillado, de hecho, es una de las promesas de campañas electorales más recurrentes en los municipios de la región, y una de las promesas más esperada del repertorio de olvidos de todos los gobiernos nacionales.

Foto: urnadecristal.gov.co

Las empresas ubicadas en la región, no sienten ninguna pertenencia

Las empresas ubicadas en la región, no sienten ninguna pertenencia, muchas optan por contratar o traer personal externo en los mejores cargos con la excusa de la falta de cualificación de sus habitantes, hace poco el entonces gerente de la sociedad portuaria regional de Buenaventura, el señor Carlos Mira Velásquez se atrevió afirmar;“ Cuando voy a Cali mi mujer me dice que tengo que bañarme porque huelo a Buenaventura” la confesión causó la indignación y protesta de los habitantes de Buenaventura y la posterior renuncia del señor Mira Velásquez. Los recursos naturales son explotados y comercializados al margen de la participación activa de sus entes territoriales y personas naturales, extrayendo maderas, minerales y la pesca, en la región no queda nada, ni las regalías, muchos minerales sustraídos en el Chocó por ejemplo, son reportados en Antioquia, muy al estilo colonial con las minas de oro en Novita y Barbacoas, los negros sustraen y el oro termina en Medellín, Cali o Bogotá, en el contexto económico nacional, el Pacífico no trasciende a ser una economía de enclave y nada más.

Ahora, de algún modo los habitantes de la región se han valido de la agricultura y la pesca, especialmente de la práctica del pan coger para asegurar su autonomía alimentaria que en cierto caso ha actuado como su salvación en múltiples periodos de tiempo. De forma sospechosa desde los 90 empezó la siembra indiscriminada de los cultivos de coca en muchas zonas de la región y para contrarrestar esto, el gobierno nacional implementa la macabra práctica de la aspersión aérea utilizando el glifosato, esto ha sido un atentado a la economía y pervivencia de la región, inclusive este químico junto al mercurio usado en la gran minería, llega a las fuentes hídricas, en especial los ríos, disminuyendo de forma considerable la pesca fluvial, otro motor de nuestra economía y ha arrasado múltiples cultivos de pan coger. Productos insignias como el chontaduro en algunas partes y el plátano en otras han disminuido considerablemente su cosecha. De la mano de la supuesta lucha contra los cultivos ilícitos también han menoscabado la autonomía de los territorios ancestrales de las comunidades negras bajo la denominación de territorios colectivos o consejos comunitarios ancestrales, causando un baño de sangre y muertes por toda la región de norte a sur, desde Bojayá Curvaradó y Juguiamandó en Chocó, pasando por las masacres del Naya en Buenaventura y las del Alto Mira y Frontera en la costa nariñense en el sur del país. Esto ha generado un binomio del terror, masacres y despojos que están cambiando la geografía del territorio, incluyendo la composición étnico-racial que se ha venido cambiando de forma abrupta y sospechosa, en algunas ciudades poco a poco han ingresado otros actores, desde los armados que imponen su ley, comerciantes que imponen las condiciones del comercio hasta convertirlo en monopolio con la ayuda de los grupos armados.

La última carta a mostrar para el asombro de la nefasta realidad de la región viene siendo la administración pública, a todo grito, una vergüenza total que duele hasta el alma. En los últimos 30 años, todo el desastre empieza en las llamadas campañas electorales, increíblemente los candidato se postulan para ir a la cárcel, nunca para gobernar, ante los cantados casos de corrupción se ha vuelto una moda que terminen en la cárcel en una altísima probabilidad, los presupuestos de los municipios son usados muchas veces como plata de bolsillo o caja menor de los patrocinadores de las campañas o para el pago de favores políticos. Esto ha generado que el concepto de gerencia este muy lejos en la política del pacífico.

Todo esto ha generado que en los últimos años en el discurso y los procesos administrativos y gerenciales del Pacífico, se hayan trasladado a las grandes ciudades del interior. Así encontramos que la zona franca e industrial del Pacífico y el centro de convenciones del Pacífico se encuentren en la vía Cali-Yumbo, sólo por dar un pequeño ejemplo. En el año 2014 Colombia quedó vergonzosamente expuesta por una situación que dejó a la vista su exclusión histórica hacia la región Pacífica en todas sus expresiones, la VII cumbre del Pacífico terminó realizándose en Cali y sorprendentemente en Cartagena, en la otra costa, el argumento central, ninguna ciudad de la región tenían la infraestructura para recibir la cumbre, siendo así, Buenaventura, Tumaco y Quibdó quedaron marginadas de recibir el magno evento, ninguna de ellas era presentable para la ocasión. De todos los países de América que poseen costa en el mar Pacífico, el único que ha dejado abandonado su territorio circundante, es Colombia, este fenómeno es muy llamativo.

Un reto importante es que la nueva generación de jóvenes construya un ideario político de poder real para empezar a superar la Subrepresentación política, en el Pacífico hay nuevas voces que tienen grandes ideas para construir esos líderes de orden nacional que aboguen y cristalicen las causas de trasformación sociopolítica que se necesita.

Un reto importante es que la nueva generación de jóvenes construya un ideario político de poder real para empezar a superar la Subrepresentación política, en el Pacífico hay nuevas voces que tienen grandes ideas para construir esos líderes de orden nacional que aboguen y cristalicen las causas de trasformación sociopolítica que se necesita. Crear nuevas fuerzas políticas que transformen las realidades, empezando por la economía como motor fundamental, de manera marginal muchas iniciativas se están construyendo, pero seguimos viendo el caso de las potencialidades que se tienen y se desaprovechan, por ejemplo; en Brasil el Açaí (Naidi) es una industria, en el Pacífico no pasa de ser un simple cultivo exótico al que apenas se le valora al igual que el Milpeso, el gran potencial del Chontaduro y el Borojó aún no se controla sus redes de distribución y comercialización, la Papa china es muy valorada y comercializada en mercados como los Estados Unidos, Nigeria y México, en Colombia se conoce muy poco a pesar de ser un producto casi esencial en la dieta de los habitantes de la región. Se tiene el ingenio y talento en todo sentido, así como el desarrollo del elemento artístico cultural como un ekobio espiritual para sostener la identidad propia, es inigualable todo el derroche de habilidades y propuestas de innovación que se expresan y su vez mueren en el intento por la falta de apoyo, con un 10% de los recursos que se pierde en corrupción y malos manejos administrativos se generaría grandes esperanzas a miles de jóvenes.

Tenemos un sistema que no invierte ni le cree a sus jóvenes y así imposible cambiar esta realidad, son los jóvenes los que mayormente transforman, y se debe invertir en ellos, ahí está nuestra esperanza.

* Representante Fondo Educativo para las Comunidades Negras.